Ayuda a tu hijo con el miedo a las agujas

El miedo a las agujas es el miedo a todo procedimiento médico que utilice una aguja para punzar la piel, ya sea un análisis de sangre o la administración de una vacuna o medicamento.

Aunque la mayoría de gente considera estos procedimientos desagradables, la expresión miedo a las agujas se utiliza para referirse a aquellas personas que se sienten aterrorizadas o muy reticentes ante cualquier pinchazo y tienen verdaderos problemas para superarlo.

Algunos niños pueden sufrir también fobia a las agujas, que es un trastorno aún más grave y puede incluir síntomas como desvanecimiento, sudoración, náuseas (mareos), palidez, acúfenos (zumbido de oídos) y ataques de ansiedad. Si tu hijo padece alguno de estos síntomas acudid al médico cuanto antes.

Si a tu hijo le han prescrito hormona del crecimiento la administración deberá ser diaria. Existen dos métodos para administrar la hormona del crecimiento, uno con aguja y otro sin ella. Antes de iniciar el tratamiento conviene que entendáis qué factores pueden provocar el miedo a las agujas y qué podéis hacer para mitigarlos, o si debéis consultar con el médico los sistemas alternativos para evitar las agujas por completo.

Entre los factores que aumentan el miedo a las agujas se encuentran:

  • Una mala experiencia: complicaciones con alguna inyección, o que alguien haya utilizado una técnica incorrecta.
  • Sentirse aislado: no sentirse escuchado por la persona que le atiende, ya sea alguno de los progenitores, el médico o una enfermera, cuando habla de sus miedos.
  • Una mala reacción: puede ser una reacción alérgica a algún fármaco o vacuna administrados mediante una inyección.
  • Duración del tratamiento: los tratamientos prolongados pueden favorecer la aparición de miedo a las agujas.

Algunos elementos que pueden paliar el miedo a las agujas son:

  • Confianza: que el niño se sienta cómodo con la persona que le atiende, ya sea el médico, la enfermera o el familiar que administre el tratamiento.
  • Información: saber por qué es necesario el tratamiento con hormona del crecimiento.
  • Participación: que el niño se sienta integrado a lo largo del proceso de diagnóstico y manejo del trastorno del crecimiento y su tratamiento.  

Las causas del miedo a las agujas pueden variar en cada niño. Nadie conoce a tu hijo como tú, y probablemente podáis identificar los factores que concurren en su caso.

A continuación se enumera una serie de técnicas adecuadas a cada edad que pueden ayudar a tu hijo a superar el miedo a las agujas.

Niños en edad preescolar (de 3 a 6 años)

Los niños en edad preescolar son muy inquisitivos y constantemente preguntan “¿por qué?”. Podéis utilizar esta curiosidad natural en vuestro propio beneficio, y aprovechar las preguntas del niño para hablarle del trastorno del crecimiento y su tratamiento.

Contadle las cosas de manera sencilla, y utilizad imágenes, libros o incluso vídeos cuando sea posible. Recordad que los niños a esta edad tienen una gran imaginación y les resulta complicado separar fantasía de realidad. Por lo tanto prestad atención al modo en que le contáis las cosas; si se os ocurre utilizar un gnomo como ejemplo de gente bajita, tened en cuenta que esto le puede confundir e incluso asustarlo.

Utilizad en la medida de lo posible elementos de la vida cotidiana; por ejemplo, en lugar de tratar de explicarle el tratamiento, dejadle que toque el dispositivo. Eso le ayudará a despejar sus miedos.

Las siguientes recomendaciones pueden ayudar al niño en edad preescolar a hacer frente al dolor o la ansiedad durante la inyección:

  • Buscad una postura cómoda para ambos 
  • Ayuda a tu hijo a distraerse y relajarse, por ejemplo:
    • Contando chistes o bromas
    • Escuchando música suave
    • Recitando poemas o leyendo cuentos
    • Acurrucándole o con contacto corporal
    • Haciendo pompas de jabón
    • Acurrucándole con sus juguetes favoritos
    • Cantando canciones con él
    • Viendo la tele o una película
  • Premiadlo. Abrazadlo, felicitadlo o dadle después alguna chuchería como premio. 

También podéis recurrir a representaciones para ayudar al niño a expresar sus miedos al tratamiento. Podéis utilizar dos juguetes, en el que uno le represente a él y el otro a uno de los padres. Haced que los juguetes recreen una historia donde hay que poner una inyección. El niño podrá así explorar sus sensaciones y utilizar el juguete para decir cosas que de otro modo no se atrevería.

Niños en edad escolar (de 6 a 12 años)    

Los niños de primaria están en continuo aprendizaje y se hacen más responsables e independientes. Al mismo tiempo, desarrollan una necesidad de sentirse protegidos por sus padres, así como el deseo de sentirse parte de un “grupo”. Atendiendo a estas necesidades podréis ajustar el tratamiento de tu hijo.

  • Aprendizaje. Ahora podéis contarle más cosas acerca del tratamiento y de su trastorno del crecimiento en general. Así se sentirá más fuerte frente a su enfermedad y más partícipe de su tratamiento.
  • Independencia. Los niños a esta edad pueden ayudar con algunas partes del tratamiento. Puede tratarse de cosas muy sencillas como recoger el medicamento en la farmacia, prepararlo o limpiarse la piel para el pinchazo.
  • Seguridad. Los niños pequeños necesitan sentirse protegidos por sus padres y su unidad familiar. La confianza y seguridad a la hora de tratar el trastorno del crecimiento de tu hijo le ayudará a tener una actitud más positiva.
  • Pertenencia. A medida que los niños se dan cuenta de que hay otros niños y de su pertenencia a un grupo, se hacen más conscientes de su “diferencia”. Haced hincapié en que siempre hay diferencias entre los individuos y que cada persona es única.

Las siguientes recomendaciones pueden ayudar al niño a hacer frente al dolor durante la inyección:

  • Buscad una postura cómoda para ambos 
  • Ayuda a tu hijo a distraerse y relajarse, por ejemplo
    • Contando chistes o bromas
    • Escuchando música suave
    • Recitando poemas o leyendo cuentos
    • Acurrucándole o con contacto corporal
    • Haciendo pompas de jabón
    • Acurrucándole con sus juguetes favoritos
    • Cantando canciones con él
    • Viendo la tele o una película
    • Jugando a videojuegos (solo con una mano)
  • Utilizad ejercicios de relajación como: 
    • Visualización guiada, con una grabación o tu propia voz
    • Ejercicios de respiración. Enseña a tu hijo a relajarse con la respiración
  • Premiadlo. Abrazadlo, felicitadlo o dadle después alguna chuchería como premio. 

Si ni utilizando estas técnicas conseguís vencer la resistencia de tu hijo al tratamiento ni su miedo a la aguja, consultad al médico.

No olvidéis que hay distintos sistemas para la administración de fármacos y que existen dispositivos sin aguja para administrar la hormona del crecimiento. Consultad al médico las mejores opciones para tu hijo.

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